La planificación estratégica turística: un instrumento, no una finalidad

La planificación estratégica turística: un instrumento, no una finalidad, en la Guía para la elaboración de planes de desarrollo turístico de la Universitat de València

La planificación estratégica turística: un instrumento, no una finalidad

La planificación estratégica territorial, cada vez más turística

Como se ha apuntado más arriba, la planificación estratégica resulta de gran utilidad para la toma de decisiones basada en una visión a medio y largo plazo y unos objetivos concretos. Permite adelantarse a los problemas, proponiendo actuaciones concretas y organizadas de manera coherente en programas que también pueden servir de base a la correcta dirección y gestión del territorio por parte de las administraciones. Hemos apuntado que estos procesos de planificación del desarrollo económico y territorial adoptan un carácter integral, global y participativo (Forn y Pascual, 1995; Hermosilla, 2015; Noguera, 2017) y en el último periodo se observa la creciente presencia del fin explícito del posicionamiento turístico. Por un lado, se formulan estrategias para el desarrollo de la actividad turística y, por otro, el turismo se instrumentaliza como estrategia de desarrollo urbano y territorial (López Palomeque, 2001). Veremos que un Plan Director de Desarrollo Territorial Turístico (PDTT) es, en esencia, un ejercicio de participación y consenso de todas las fuerzas económicas y sociales con capacidad de decisión e inversión en la mejora del ciclo de vida del producto y la competitividad del territorio turístico (PNUMA, OMT, 2006; Vera et al., 1997).

Elaborar un plan, cuan fácil o difícil puede ser

La experiencia, la costumbre, la intuición o el profundo conocimiento pueden ser,   y de hecho son, condición necesaria para elaborar un plan por parte de cualquier entidad decisora, pero no suficiente. Para elaborar correctamente un plan es necesario poner en marcha un proceso sistemático que tiene como finalidad determinar cómo se puede hacer el mejor uso posible de los recursos con los que cuenta la entidad o agente decisor que sea el caso con el fin de obtener unos resultados determinados en un futuro más o menos lejano, definiendo para ello una estrategia o dirección.

Planificar implica decidir hoy las acciones que pueden llevar desde el presente hasta un futuro deseable para los decisores.

Debe ser un proceso participativo, en el que todos los implicados se comprometan para legitimar la estrategia y poder posteriormente ponerla en marcha sin fisuras. La base del proceso es la propia estrategia, que suele definirse como un plan o patrón que integra y hace explícitos los objetivos generales de la organización (a dónde queremos ir) y los cursos de acción fundamentales para alcanzar esos objetivos: qué hacer, cómo hacerlo, dónde hacerlo, quién lo va a hacer y cuándo.

El proceso estratégico: la formulación

Los planes han de ajustar lo que se puede hacer de acuerdo con los medios o recursos actuales y potenciales de los  que se dispone como reacción al entorno en el que opera la entidad decisora. El análisis del entorno tiene que identificar todos aquellos factores externos que afectan ahora y en el futuro a nuestras actuaciones. Es preciso realizar un análisis interno para identificar qué tenemos, con qué contamos, qué tipo de recursos disponemos y su valor. El contraste entre la situación externa y nuestros recursos ha de permitir concretar unos objetivos a alcanzar a partir de la misión y visión de la entidad. Estos dos análisis constituyen lo que se denomina Diagnóstico Estratégico.

El primer paso, fijar los objetivos

Como ya hemos indicado, la organización y, en nuestro caso, la entidad territorial que sea el caso, debe desde el momento inicial saber y comunicar qué quiere hacer, cuál es su propósito al iniciar este proceso de elaboración de un PDTT. La misión o razón de ser del proyecto define la esencia, el motivo por el que se pone en marcha. Se trata de una declaración genérica de los agentes decisores: qué somos, qué hacemos. Por su parte, la visión es una expresión de aquello a lo que se aspira, una percepción actual de lo que debería ser en un futuro el territorio turístico. Ha de comunicar la intención de posicionar el territorio de alguna forma distinta a la presente.

Y es preciso definir los objetivos. La diferencia entre la misión (lo que somos) y la visión (lo que queremos ser) indica el nivel de esfuerzo que debemos hacer. Para contestar al “cómo” es necesario marcar un camino a seguir a través de unos objetivos que sean adecuados, sucesivos, desafiantes pero realistas.

El diagnóstico estratégico: externo e interno. El análisis D.A.F.O.

Una vez definidos la misión, la visión y los objetivos estratégicos del territorio, hay que determinar el conjunto de amenazas y oportunidades que el entorno presenta así como el conjunto de las fortalezas y debilidades del territorio en sí. El análisis externo pretende identificar las variables con impacto directo o indirecto sobre el proyecto de PDTT y sobre las que no existe control o capacidad para incidir y modificar, tanto por lo que se refiere al comportamiento del público o demanda como por lo que hace a la oferta y competidores. Es fundamental conocer la importancia de todas estas variables y valorar su tendencia futura.

Por su parte, el análisis interno trata de determinar cuál es la situación actual y potencial de los recursos y lo que se es capaz de hacer en el territorio. Conviene listar los recursos con los que se cuenta   o que se puede contar y las capacidades, esto es, habilidades, conocimientos o destrezas de todo tipo.

Este ejercicio de introspección para conocer la posición del territorio en su contexto se conoce como análisis DAFO y es el punto de partida para generar las distintas opciones estratégicas ya que nos permite identificar las oportunidades y amenazas del entorno así como los puntos fuertes   y débiles de la organización. En función de este análisis se pasará a formular las alternativas estratégicas posibles o medios para alcanzar el fin.

El proceso estratégico: la implementación

Elegir entre las alternativas estratégicas requiere un ejercicio de máxima racionalidad en condiciones de riesgo e incertidumbre y, entre todos los criterios posibles para esa toma de decisiones, disponer de agentes con experiencia profesional parece uno de los más claros. El éxito o fracaso de un PDTT depende de que este proceso se haga del modo correcto. Son cruciales: 1) el diseño organizativo, 2) una dirección con claro liderazgo, 3) una cultura entre los actores y agentes coherente con los comportamientos a activar y, por último, 4) un sistema de control.

Algunos enfoques en la planificación del turismo

La planificación estratégica permite planteamientos desde diversos enfoques (RICAURTE,  2009),  en  los  cuales  hay que tener presente condicionamientos de partida, los problemas y los métodos. Si se pretende aplicarla al sector turístico, al menos se debe contemplar los enfoques territorial.

 

Fuente: extraído de la “Guía para la elaboración de planes de desarrollo territorial turístico” (2017), editado por el Vicerrectorat de Participació i Vertebració  Territorial de la Universitat de València y la Agència Valenciana del Turisme, se puede descargar aqui

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