La planificación estratégica y el turismo

La planificación estratégica y el turismo

El turismo exige planificación territorial

El turismo es la actividad que realizan las personas que viajan a un territorio donde no residen ni trabajan permanentemente y pernoctan al menos una vez. Así se entiende el hecho entre las instituciones de referencia, con la Organización Mundial del Turismo (O.M.T.) al frente, y entre los científicos y académicos. Se viaja por algún motivo. Causa el viaje la existencia de uno o varios atractivos en el territorio visitado. Y atraen a las personas hacia los destinos turísticos la presencia de otras personas, actividades y recursos que no existen en su lugar habitual de residencia y ocupación. Sin atractivos no hay viaje.

Pero viajar y pasar al menos una noche exige el uso de medios de transporte y servicios de alojamiento y manutención. Hay operadores y profesionales de los atractivos, del transporte, del alojamiento y la manutención tanto en las empresas y la sociedad civil como en las administraciones y organizaciones públicas.

Para que exista el turismo el turista ha de poder ensamblar en espacio y en tiempo una sucesión de actividades que le llevarán de su casa al destino y del destino a su casa. El viajero usa y consume territorio con mayor intensidad que la población residente, con la que, obviamente, coincide, coexiste y habría de convivir del mejor modo. El turismo es, por tanto, un hecho territorial y político.

Desde la perspectiva más puramente económica y profesional, el proceso turístico es ofrecido por muy diferentes organizaciones en distintas localizaciones. Ha de haber una articulación de atractivos  y recursos que los operadores y agentes de viajes producen y ofertan ya empaquetados o que el propio turista articula por su cuenta. En los dos casos el ensamblaje sucede a partir de la oferta de atractivos, alojamiento, transporte y manutención, a veces por parte de empresas independientes, a veces por parte de grupos integrados. Se habla de producto turístico cuando existe una articulación o coordinación real y controlada entre las organizaciones que ofrecen reunidos los atractivos y las soluciones de transporte, alojamiento y manutención.

El turismo es una articulación espacio-temporal de actividades

El turista visita un territorio y pernocta para realizar actividades entre las que ha de tener lugar la articulación espacio-temporal. Sin embargo, el efecto e impacto turístico sobre el territorio visitado tiene naturaleza difusa. Por este motivo, un territorio que aspire a recibir visitas y hacerlas compatibles con la vida cotidiana y los usos de la población local garantizando el desarrollo sostenible necesita planificarse. Y, para ello, los actores loca- les necesitan ser conscientes de ese carácter sistémico del hecho turístico. Así pues, tal y como reconoce la literatura académica e institucional desde hace ya unas décadas, sistema y planificación territorial en el destino son la clave turística (CET, OMT, 2012; López Palomeque, 2001; Nácher, 1999; Nácher y Selma, 1993; PNU- MA, OMT, 2006; Troitiño, 2003; Velasco, 2004; Hermosilla, 2003).

El turismo, por otro lado, es signo de los tiempos. Se trata de una actividad en constante crecimiento y cuyas previsiones son también muy impresionantes. Cada vez se viaja más y mejor, por más motivos (UNWTO,  2011, 2012 a, b, 2013,  2014 a, b, 2015, 2016 a, b). Todos los territorios del planeta esperan conectarse a este proceso, en especial aquellos que salen perdiendo en la crisis de paradigma tecno- lógico, socio-económico y político. Pero, como argumentaremos más adelante, no todos los territorios están en condiciones de convertir el turismo en su nuevo hilo conductor del desarrollo. Ciertamente, hay territorios sin tradición en los que pue- de implantarse una nueva cultura turística, pero, para ello, se requiere la presencia previa de, al menos, recursos naturales y culturales que puedan atraer a la demanda, redes sociales favorables y ciertos procesos de innovación.

El paisaje y las singularidades del destino turístico

Por otra parte, en los países avanzados la oferta y la demanda de servicios y, con ello, los mercados turísticos de ocio, personal y profesional han madurado. Los niveles de exigencia se han incrementado y el residente y el turista solicita a los territorios, a las ciudades, una experiencia de vida cotidiana o de visita que tenga calidad. En ese marco, las cuestiones pura- mente estéticas relacionadas con los escenarios o paisajes naturales o antropizados, percibidos y procesados a través de los cinco sentidos, alcanzan la condición de ventaja competitiva diferencial. Paisajismo y arquitectura se convierten en disciplinas muy relevantes en la generación de atractivo territorial entre los usuarios locales y posibles visitantes.

El paisaje es una construcción social y cultural, consecuencia de la relación entre el territorio como ecosistema y la percepción de la sociedad local o visitante. Puede constituir sin duda un atractivo turístico bien alineado con la actual época madura en los países avanzados. En efecto, la interpretación del paisaje como eje experiencial del turismo es un instrumento certero de creación de nuevos productos que pone en valor el propio territorio. Así se entiende en la Comunitat Valenciana, en cuyo contexto se elabora la presente reflexión y guía (Hermosilla, 2016).

 

Fuente: extraído de la “Guía para la elaboración de planes de desarrollo territorial turístico” (2017), editado por el Vicerrectorat de Participació i Vertebració  Territorial de la Universitat de València y la Agència Valenciana del Turisme, se puede descargar aqui