Paisajes y acciones estratégicas

Alto Mijares-Espadán

Un espacio de montaña con mucha carga patrimonial

El sudoeste de la provincia de Castellón es un espacio construido sobre alineaciones terminales del Sistema Ibérico, en su descenso hacia el mar Mediterráneo. Se considera una comarca natural bien definidida por su naturaleza abrupta y accidentada, que geográficamente comprende la zona enmarcada ente las laderas sur del Macizo de Penyagolosa y las norte del sistema compuesto por la Sierra de Espina y la Sierra de Espadán. Su variaba topografía pivota sobre el eje vertebrador del río Mijares, oscilando sus altitudes entre los 200 metros en la población de Fanzara y los 1.814 de la cima del Penyagolosa, o los 1.106 metros del pico de la Rápita en la Sierra de Espadán.

En definitiva, se da una contrastada variedad de ambientes debido a las formas del relieve, los contrastes litoógicos y el trabajo realizado por el clima y el agua a lo largo del tiempo. Juego de factores que hace que se encuentren desde grandes sistemas de acantilados y formas montañosas tabulares como muelas, hasta una variada geomorfología fluvial producida por el río Mijares y su denso sistema de tributarios.

En la actualidad, ese sustrato ambiental queda reconocido en la declaración de los parques naturales de Penyagolosa y la Sierra de Espadán, incluidos en el lista valenciana de Lugares de Interés Comunitaro (LIC) de la Unión Europea, junto también con el sector alto del río Mijares en la provincia de Castellón (LIC Curs Alt del Riu Millars) que va desde los límites provinciales hasta la cola del Embalse de Sichar.

Desde antiguo sus pobladores han ido adaptándose a las distintas circunstancias ambientales impuestas por la accidentada orografía. Han sabido identificar y utilizar los potenciales recursos que tanto montes como ríos ofrecían, lo que se tradujo en una extensa variedad de actividades productivas como el aprovechamiento del cauce como vía de transporte, la utilización de sus aguas para distintos usos, la explotación silvícola de los bosques, el aprovechamiento de rocas y minerales y la ganadería.

En la actualidad, el poblamiento se concentra sobre todo en torno a los pequeños nucleos centrales de cada cada municipio. Todos ellos guardan, dentro de su propia identidad, características constructivas de orginen musulman con sus viviendas de poca altura y sus calles estrechas, retorcidas y, en ocasiones, encaramadas en las laderas. Sin embargo esa actual placidez, que se desprende de unas poblaciones de montaña con pocos habitantes e, incluso, envejecidos, esconde un devenir histórico que en ocasiones ha sido conflictivo, como queda reflejado en las crónicas de las revueltas de los moriscos de la Sierra de Espadán y de nuestra, más cercana en el tiempo, Guerra Civil.

Las características ambientales y culturales se muestran en su organización administrativa, pues un total de veintidos municipios componen la actual comarca del Alto Mijares. Por su localización, se distingue ente los muncipios del sector septentrional del río Mijares, construidos sobre el sistema montañoso del Macizo de Penyagolosa: Argelita, Castillo de Villamalefa, Cortes de Arenoso, Ludiente, Villahermosa del Río y Zucaina. Villahermosa del Río, Cortes de Arenoso y Zucaina son los términos municipales de mayor tamaño de la zona con 10.853, 8.132 y 5.157 hectáreas respectivamente. Entre los tres ocupan el 36% de la superficie total de la Comarca, y entre lo seis alcanzan el 49%. Otros, los más, son ribereños al Mijares. Es un conjunto de nueve municipios: Arañuel, Cirat, Espadilla, Fanzara, Montanejos, Puebla de Arenoso, Toga, Torrechiva y Vallat. Representan un tercio de la superficie de la Comarca, distribuida entre las pequeñas dimensiones de Vallat (508 Ha), en la parte más baja del trazado del Mijares, y el tamaño ocho veces mayor de Puebla de Arenoso (4.248 Ha), al inicio del recorrido del río en la provincia. El resto de términos están localizados en las laderas meridionales del río Mijares, estando en el grupo de elevaciones formado por la Sierra de Espina y la de Espadán: Ayódar, Fuente la Reina, Fuentes de Ayódar, Montán, Torralba del Pinar, Villamalur y Villanueva de Viver. Tienen dimensiones similares a los localizados en la parte baja, los recorridos por el Mijares, oscilando entre las 590 hectáreas de Villanueva de Viver y las 3.420 de Montán. En conjunto ocupan el 18% de la Comarca.

 

El sustrato ambiental

La amplia zona del Alto Mijares castellonense ocupa la parte alta de las estribaciones finales del Sistema Ibérico, es la lógica continuidad hacia levante de las montañas turolenses. En el sector, el relieve resultante es consecuencia del juego estructural cuyo levantamiento ha construido un relieve muy compartimentado, organizado en buena medida por gran cantidad de fallas a la par que remodelado por la incisión de una densa red de drenaje. Desde una perspectiva geomorfológica y estructural, tres son los grandes ambientes que se identifican, cada uno de ellos con contrastadas características que les dotan de singularida con respecto a los otros:

El territorio del norte, el Macizo de Penyagolosa, es un dominio de materiales predominantemente básicos, calcáreos, con amplias extensiones de rocas resistentes de dolomías y calizas. Son materiales mesozoicos del Cretácico Superior. En menor proporción se encuentran afloramientos rocosos silíceos intercalados en el amplio dominio calcáreo. Se trata de litologías de distinta naturaleza, como las areniscas de la serie Bunsandstein y las margas del Keuper, también se encuentran algunas rocas también silícieas de génesis más reciente, del Mioceno, o datadas en la transición entre el Terciario y el Cuaternario. De su interés ecológico da fe el haber sido declarado parte del macizo como Parque Natural, pues en él se encuentra una excelente variedad faunística y botánica contando con la presencia de grandes rapaces y mamíferos (cabra montés, corzo, gato montés, águila real), de especies y formaciones arbóreas representativas (melojo, roble valenciano o quejigo, tejo) e, incluso, especies vegetales raras, endémicas o amenazadas como la campanilla de invierno, la lechuguilla del bosque y el acebo.

Por el contrario, las litologías del sur son predominantemente ácidas con abundancia de sílice en su composición cuyos principales representantes son las areniscas triásicas de la serie Buntsandstein-Muschelkalk. Gran parte de la Sierra de Espadán está construida con este tipo de roquedo, los rodenos, cuya apariencia rojiza es característica. Intercalados entre estos materiales dominantes se encuentran también arcillas y margas versicolores triásicas muy plásticas del Keuper, areniscas de la serie Plioceno-Pleistoceno inferior, afloramientos de dolomías del Cretácico Superior e incluyo algunos pequeños testigos de dolomías y calizas del Mesozoico y areniscas del Mioceno. El interés ecológico de la zona, sobre todo de la zona declarada como Parque Natural en la Sierra de Espadán, viene determinado por la presencia de un considerable número de especies de fauna y flora. Con respecto a la fauna, se ha constatado la presencia de aves rapaces (el águila perdicera, el águila culebrera, el águila calzada, incluyendo también algunas nocturnas como el búho real, el búho chino y el cárabo) y de algunos mamíferos (la cabra montesa, el jabalí, el zorro, la ardilla, la garduña, el tejón y la gineta). Igualmente, se da una excelente representación de especies vegetales de interés (acebo, tejo, castaño, arce, madroño, melojo, quejigo). De las formaciones vegetales existentes (bosques de pino rodeno y de pino carrasco, carrascales, matojales) sin duda el alcornocal, por su rareza y escasa presencia en la Comunidad Valenciana, es la de mayor relevancia.

Ambos dominios litológicos y estructurales quedan claramente delimitados por el río Mijares, pues a lo largo de unos 40 kilómetros organiza el sistema de drenaje del sector montañoso que le flanquea en su recorrido por la provincia de Castellón. El río atraviesa un conjunto de litologías duras sobre las que se encaja formando un extenso cañón dando lugar también a un variado conjunto de formas fluviales. A su alrededor se ha construido el drenaje de los relieves adyacentes por medio de una multitud de pequeñas barrancadas y algunos cursos de mayor embergadura: por su margen izquierda se recogen las aguas del Macizo de Penyagolosa a través de los ríos Cortes y Villahermosa, siendo éste último el de mayor embergadura de todo el sector; por la margen derecha el Barranco de Maimona y los ríos Montán y Pequeño evacúan las escorrentías de las Sierras de Espadán y Espina. El LIC “Curs Alt del Riu Millars” recoge casi por completo la biodiversidad fluvial del Mijares aunque también se amplia sus límites más allá de los ambientes ribereños alcanzando en su cabecera a la zona montañosa por el interés de sus ecosistemas forestales como los carrascales los robledales y los bosques formados por Pinus sylvestris con Juníperus sabina. En los ambientes fluviales del Mijares cabe distinguir la vegetación de los paredones rocosos de roca caliza de la vegetación de ribera de un río con caudal permanente como los bosques de ribera de fresnos.

 

Un territorio intensamente vivido y ocupado por el hombre

La compartimentación topográfica da pie a la existencia de un gran número de ambientes y a la ocupación por el hombre de estos de manera muy distinta, incluyendo los pequeños sistemas de cultivos abancalados en partes muy abruptas, la aparición de minería, la explotación forestal cuyo principal ejemplo es el corcho, la ganadería, la producción de cal y, testigo de otras época, la de hielo y el variado uso de las aguas del río Mijares.

El rio mijares no era, ni es hoy en día, un río para cubrir las necesidades locales de las poblaciones ribereñas, sino algo más. En la comarca, el principal uso tradicional que se le ha dado ha sido para abastecer los cultivos de los regadíos locales. Aunque en la mayoría de los casos son zonas muy modestas, la importancia cultural y paisajísticas de esas pequeñas vegas, que todavía permanecen, es innegable pues, además de la propia estética del paisaje, se puede ver el trabajo de hace siglos para poder abastecer de agua y poner en cultivo lugares que requerían un acondicionamiento previo considerable. El aprovechamiento iba más allá del riego y alcanzaba a la construcción de molinos, abrevaderos, fuente y lavaderos que facilitaban los quehaceres diarios de la población. Sin embargo, del antiguo uso como vía de transporte fluvial para el traslado de la madera extraída de la Sierra de Gúdar no ha quedado ningún vestigio, ni material ni inmaterial, salvo alguna noticia documental sobre su uso y el conflicto de intereses entre los distintos colectivos (madereros y agricultores de la Plana de Castellón) que se utilizaban sus aguas. Hoy en día el aprovechamiento hidráulico del caudal del río pasa también por la construcción de grandes infraestructuras. En el sector del Alto Mijares están los embalses de Arenós (concebido para la regulación de caudales y para el riego de unas 30.000 hectáreas de la Plana), el de Cirat, el de Vallat y el de Ribesalbes que permiten el funcionamiento de las centrales hidroeléctrica de Cirat, Vallat y Ribesalbes.

Los núcleos de población se localizan sobre todo a lo largo de los principales cursos fluviales. Son pueblos pequeños con estructuras y trazado muy similares, fruto de la naturaleza abrupta del terreno y de las características fundacionales de muchos de ellos, que todavía guardan en su trazado actual ese pasado de origen musulmán. Sin embargo, el esplendor antiguo que se observa en sus calles y edificios tradicionales no se corresponde en la actualidad con su tamaño demográfico. Si se comparan los datos de población de época pasadas, todos los municipios han padecido un descenco constante del número de sus habitantes hasta alcanzar en la actualidad en la mayoría de los casos tasas de población inferiores al 25% de las que había hace un siglo.

El variado y rico patrimonio cultural construido por el hombre, más allás de las cercanías a los cauces de aguas permanentes, queda patente en el amplio catálogo de elementos que, idependientemente de su estado de conservación y puesta en valor actual, es reconocible y está distribuido por todo el territorio. Se encuentran representaciones constructivas de una amplia variedad de actividades tradicionales, algunas todavía vigentes como la ganadería de trashumancia (corrales, vías pecuarias), la agricultura de montaña (bancales de piedra en seco, casetas de labranza, casas y masías), la extracción del corcho y otras ya desaparecidadas como casetas para la producción de carbón vegetal, restos de hornos de cal, neveras, e incluso edificaciones dedicadas a la vigilancia y la defensa (castillos, torres de observación, y las más recientes trincheras, en Villamalur, que levantó el ejército republicano para frenar el avance hacia Valencia de las tropas franquistas). La existencia de todo ese tipo de actividades llevaba asociado el trazado de un sistema de caminos y sendas que en su mayoría perduran y constituyen un elemento primordial para la práctica de senderismo y la visitas de esos testigos, en su gran mayoría de piedra, que nos recuerdan la intensa relación entre el hombre y el medio que había en otros tiempos.

 

Juan Antonio Pascual Aguilar
Departamento de Geografía
Universitat de València

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Fotos

Embalse de Arenoso, río Mijares (foto Pep Pelechà).Montanejos y l’Alquería desde el pico del Morrón (foto Pep Pelechà).Vistas desde el Morrón, Montanejos (foto Pep Pelechà).Río Mijares, Montanejos (foto Pep Pelechà).Río Mijares, Montanejos (foto Pep Pelechà).Embalse de Arenoso, río Mijares (foto Pep Pelechà).

Mapas

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Citas

Antonio J. Cavanilles (1797). Observaciones sobre la historia natural, geografía, agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia.

“Son útiles y deliciosas las huertas de Villahermosa; la multitud de cerezos y nogales, mezclados con otros frutales y moreras; las áreas que estos dexan, en donde sucesivamente se ven trigos, maíces y judías; la variedad de verdes, la frescura y las aguas hacen un contraste admirable con las quebradas, picos y montañas que las rodean y defienden.”

“Se aumenta el cultivo en el término de Montán, y en vez de pinos, coscoxa, enebros y maleza, se ven ya dilatados viñedos, alternando con sembrados, y en las lomas gran número de higueras. A estos campos sin riego se suceden en las cercanías de Montán hermosas huertas en las cañadas que dexan los montes o los cerros, y en ellas crecen nogales, cerezos, moreras, maíces, cáñamo, y otras producciones análogas a terrenos de riego.”

“En las diferentes cañadas del término de Eslida hay ocho fuentes, con cuyas aguas se riegan otros tantos distritos de hermosa huerta, cuya suma total no pasa de 60 jornales. Cultívanse allí hortalizas y frutas para el consumo del pueblo, y gran número de moreras, que dan 50 arrobas de hoja, la suficiente para alimentar los gusanos que provienen de 100 onzas de simiente, pues cada una de estas consume 50 arrobas.”

R. Cebrián (2004). Por las cumbres de la Comunidad Valenciana: 50 montañas escogidas.

“Penyagolosa. Visible desde casi todos los puntos del país, se yergue como una isla en el paisaje con la fuerza de un símbolo para las gentes que lo tienen como referente territorial identificador, con el íntimo orgullo que generan los accidentes geográficos sobresalientes”.

“El pico Espadán da nombre al sistema y la Rápita es su mayor cota, con una diferencia altimétrica de tan sólo siete metros. En ambas montañas destaca el rojo del rodeno, la roca estructural predominante y distintivo colorista de Espadán, un cálido cromatismo que diferencia la sierra del resto de nuestras montañas mayoritariamente calcáreas.”

C. Sarthou Carreres (1910).

“El río Mijares, desde Puebla de Arenoso hasta Fanzara, se ha abierto paso por los apéndices de la Sierra de Espadán en partes tan profundo y estrecho que según frases del naturalista D. José Cavanilles no se pueden registrar aquellos cortes sin estremecerse. Corriendo por tan profundos cauces parece imposible que las aguas hayan podido romper los obstáculos de tantas leguas de montes formando en ellos surcos de más de mil palmos de profundidad.”

“La Sierra de Espadán en cuyas breñas se riñeron terribles hechos de armas en históricas guerras, es una cordillera quebradísima que en su cresta tiene prolongadas mesetas rodeadas de desigual crestería de peñascos, que recortan desde lejos el paisaje en su horizonte, formando caprichosas líneas. Pródiga en escarpadas pendientes, enormes pedruscos y rugosidades variadísimas, hace en muchos puntos difícil y más que difícil temeraria por lo imposible, su ascensión.”

R. Cebrián (1999). Montañas Valencianas VII: Sierra de Espadán.

”Espadán es una de las sierras más abruptas y quebradas de nuestra orografía, un cerrado y enérgico relieve de cimas y cordales afilados con laderas de fuerte declive, frecuentemente tapizadas de materiales de trituración mecánica, las movedizas canchaleras. Una profunda y amplia red hidrográfica fragmenta el sistema, drenado por barrancos y ramblas.”

“El rasgo distintivo de Espadán, que singulariza a la sierra en el paisaje forestal valenciano, son los alcornocares -les sureres-, formando auténticos bosques, bien estructurados y enriquecidos con un denso sotobosque arbustivo de variadas especies. El alcornoque -la surera- (Quercus suber), no es un árbol habitual de nuestras montañas: su desarrollo requiere lluvias relativamente abundantes, criptoprecipitaciones y suelos ácidos y profundos, tierras descalcificadas y substratos que retengan la humedad, condiciones que proporciona el material dominante de la sierra, el rodeno.”

“El castillo de Alcudia de Veo: estamos ante una de las fortalezas más bellas del conjunto arquitectónico-militar de Espadán y también de mayor envergadura. Su relativo buen estado de conservación, permite observar la disposición de sus principales elementos defensivos, torres y murallas y seguir la totalidad de su recinto amurallado, permitiendo admirar, dentro de su ruina, la magnitud de la fábrica y su elegante porte.”

Bibliografía

GARCÍA EDO, V. (1994).

Derechos históricos de los pueblos de la Plana a las aguas del río Mijares: (Colección documental de los siglos XIII a XX). Castellón: Diputació de Castelló.

GISPERT MACIÁN, L. (1989).

Del Mijares al Peñagolosa. Valencia: Marí Montañana.

NEBOT CALPE, N. (1991).

Toponimia del Alto Mijares y del Alto Palancia: estudio etimológico. Castellón: Diputació de Castelló.

PÉREZ CUEVA, A. (1995).

Geomorfología del sector ibérico valenciano entre los ríos Mijares y Turia. Valencia: Universidad de Valencia.

ROSELLÓ, R. (1994).

Catálogo florístico y vegetación de la comarca natural del Alto Mijares. Castellón: Diputació de Castelló.

RULL VILLAR, B. (1960).

“La rebelión de los moriscos en la sierra de Espadán y sus castillos”. Anales del Centro de Cultura Valenciana 44. 54-71.

VV. AA. (1996).

Cuadernos de la Trashumancia nº 19: Mediterráneo. Madrid: ICONA.

VV. AA. (1999).

Alto Mijares: Castellón-interior. Castellón: Mancomunidad Espadán-Mijares.