Paisajes habitados

Paisajes del agua en el Maestrat: el balneario de la Font d’En Segures. Benassal

Una montaña mágica con oro potable.

Los paisajes del agua en l’Alt Maestrat remiten a lugares esporádicos, recónditos y un tanto míticos. Como la fuente, sierra y balneario d’En Segures, una verdadera Montaña Mágica si hacemos valer el título de la novela de T. Mann ambientada en el balneario Wald de Davos. Los manantiales (Morell, 1992) han sido aprovechados históricamente por el hombre para cubrir sus necesidades biológicas y productivas, por lo que han desarrollado en sus entornos paisajes culturales cuyos componentes, en su presencia y distribución, son deudores de la naturaleza pero en el que sus elementos, verdaderos artefactos antrópicos, son tanto o más decisivos a la hora de determinar la identidad, homogeneidad visual y valoración de dichos paisajes.

Para usos de mesa, baño, riego, salud, ocio y negocio, el agua ha definido Benassal y su paisaje, siendo no sólo el denominador común del escenario sino factor de producción de buena parte de las funciones -ambientales, socioeconómicas, patrimoniales y recreativas- que a lo largo de los siglos han moldeado esta zona central y alta en el corazón del Maestrat, una “comarca aislada y en realidad independiente” según P. Baroja. La Font d’En Segures no es el único balneario del País Valenciano, pero sí el más importante atendiendo a su historia, valores propios y atribuidos y a los procesos socioeconómicos por él generados. Estamos ante un paisaje de agua, reflexión y memoria, y observamos asimismo uno de los espacios iniciáticos y primigenios del turismo valenciano.

 

La Sierra D’En Segures. Muelas abruptas y hondos valles

En altitud y magnitud, En Segures es una montaña media en las confluencias ibérica-catalánide con sinclinal colgante de litologías calcáreas, con potentes bancos, y paquetes de margoarcillosos del Cretácico inferior. Este sustrato rocoso, modelado por la erosión y afectado por fallas y basculamientos favoreció la disolución cárstica y las surgencias, y ocasionó un relieve subtabular, les moles, uno de los signos geomorfológicos más genuinos del paisaje del Maestrat. En el centro de la sierra d’En Segures, Benassal sigue el modelo: emplazamiento del pueblo en la Mola, crecimiento en su valle inmediato, y todo su panorámica vigilada por el próximo Montcàtil, una de las cimas emblemáticas de la región y que acoge el balneario d’En Segures, segregado a menos de 2 km de la villa. A Benassal lo “cercan empinados montes, seguidos y esparcidos por todo el término, que es destemplado, con breñas y riscos, árido y descarnado, un sequeral … el suelo está sembrado de peñas con poca tierra, donde pastan multitud de ganado en aquellos eriales cubiertos de roures y carrascas de mediana corpulencia” (Cavanilles,1795). La sierra d’En Segures (Montcàtil 1120 m), como al N la de En Celler (tossal de la Nevereta 1281 m) que acoge el balneario de l’Avellà en el municipio de Catí -que también aquí tendrá un bosquejo paisajístico-, forman parte de la esencia del Alt Maestrat que drenado por la rambla Carbonera y su afluente el riu Montlleó, realmente un polje capturado, conforman un paisaje duro y despoblado, alto, venteado, helado o abrasado.

La vegetación, conectada a un clima subhúmedo de montaña, y con incidencia acentuada en el paisaje, ha sido profusamente modificada por el hombre -incendios, talas…-, presentando hoy agregados de encinas y rebollos, con pinos carrascos en las partes bajas y sotobosque de aliaga, enebro y coscojo. De ahí que El Rivet se protegiese (Paraje Natural Municipal de Benassal, 2005) al ser un bosquecillo singular de 16 ha que acoge un robledal adehesado de quejigos –Quercus faginea-, entre ellos 4 monumentales. En las zonas más secas y frías aparecen comunidades de porte almohadillado (coixinet de monja, enebro, boj). Menos abundantes son el matorral ralo (olorosas: tomillo, romero, espliego…) y la vegetación ripícola en márgenes de cauces (chopos, olmos). En las partes cultivables la presión demográfica (especialmente desde el s. XVIII) multiplicó desmontes y construyó bancales en laderas empinadas con materiales blandos y suelo exiguo con el afán de conseguir tierras de cultivo.

Hidrográficamente el barranco de la Font, el río Montlleó y la rambla Carbonera, confluentes los tres de menor a mayor, dibujan a modo dendrítico la sierra d’En Segures. El paisaje del segundo, uno de los pocos congostos del país con karst cercano a la senilidad, aparece como un escenario sin igual, especialmente desde el mas de Forés de Dalt y el coll de les Vistes cuando se abre la roca del Migdia, una zona de meandros, con lóbulos cultivables, salpicado de molinos (de la Vinya), batanes (el Batanet), herrerías (les Ferreres) fuentes (de la Comuna), escuelas (del Canto) y numerosas masías (Mas del Bitxo…), que configuran uno de los Charming settings de la región, una de las estampas más atractivas y vírgenes de los altos paisajes del agua en el Maestrat.

La villa está rodeada de un paisaje abancalado (avellanos, almendros…) interrumpido por intersticios de pastos, fuentes, cereales al tiempo que salpicado de masías (135 masos). Un paisaje vivo apoyado en importantes testimonios urbanos pretéritos (3 torres y murallas del s. XIV, palacios del s. XVIII: Sánchez Cotanda, Matutano, Grau i Gras), que hablan de su pujanza como centro agropecuario y comercial. Después vino el milagro del agua que creó una nueva villa, el balneario, en realidad un inesperado paisaje con sujeto y predicados. Y reformuló el del municipio convirtiéndolo en un verdadero centro comarcal de servicios, antes y después del “Guernika” invisible que fue Benassal a resultas del bombardeo de los Stuka Junkers  de la Legión Cóndor en mayo de 1938.

 

De manantial a balneario de categoría. Pioneros en turismo de salud.

La utilización del manantial de la Font d’En Segures (11 millones de litros al año) es ancestral dada su cercanía al poblado ibérico del Castell d’Àsens o su papel como abrevadero en el azagador de la Salleta dentro de la Encomienda medieval de la Setena de Culla, en la que se encuadraba Benassal y en la que la ganadería era su motor socioeconómico. Sus aguas “facilitan la digestión a los que tienen abundancia de sangre” (Viciana, 1546), por lo que se construye en 1716 una bóveda en la fuente cuyas dimensiones apuntan ya a un preferente beneficio humano, fomentado entre otros, por el médico C. Fabregat (1780) al ensalzar sus virtudes medicinales, “que hacen prodigios en los sugetos que padecen detención de orina, haciéndoles arrojar arenas y piedrecitas” (Cavanilles, 1795). Promotor del proceso de conversión de la fuente en balneario fue el reverendo S. Roig, un influyente isabelista en la Valencia de 1850 y prohombre de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Valencia, institución que premiaba (1879) un estudio médico que ensalzaba las aguas y paraje del manantial que ya se encontraba reconocido entonces por la burguesía comercial y terrateniente del País Valenciano como centro de descanso y enclave para alternar.

La organización espacial del balneario se basó en la ordenación del uso de las aguas y los derechos sobre ellas y el suelo circundante. Los periodos 1885-1925 y 1960-1975 serán los de construcción inmobiliaria, simbólica y paisajística del balneario (abierto al N-NE, partida Serrades, 1005 m), impulsados por una fuerte y continua demanda de visitantes, veraneantes y agüistas. En el primero fue clave la nueva carretera Benassal-Culla (1913) que dio acceso fácil al balneario y la construcción del gran hotel Fuente En Segures (1905). Es entonces cuando se edifican numerosos pabellones (La Castellana…), fondas y apartamentos para los visitantes menos acomodados y chalets y hoteles estilosos para la burguesía exitosa. El balneario era todo un símbolo de reputación social en el que se entremezclaban las fiestas, soirées, la cultura y el placer con la sola preocupación de gastar útilmente un dinero en mejorar la salud y el prestigio social. En el segundo periodo se produce otro empuje más claramente turístico al uso de la época, siendo el afamado nefrólogo catalán Puigvert su catatalizador. Ahora se construyen, entre otros inmuebles, el complejo turístico Seidia (1972) y los apartamentos La Valenciana. Con todo, hacia 1975 “el balneario decae, el veraneante, ahora llamado turista, se retrae por no hallarse dentro de un ambiente propicio a las nuevas maneras de vivir, y el enfermo acorta su estancia por no tener instalaciones adecuadas para el tratamiento de sus padecimientos” (Obiol, 1988).

La terapia médica, la estancia veraniega y el consumo de agua, son las tres motivaciones básicas que marcan el paisaje y cierran el circuito de demanda que en los periodos más prósperos alcanzaba más de 5000 visitantes veraniegos procedentes mayoritariamente de la ciudad y Área Metropolitana de Valencia, seguidos de Castelló y su Área Urbana como también de Cataluña. Clases medias acomodadas y agricultores hacendados nutrían el balneario cuyos visitantes en número y edad mostraban a menudo, y de modo progresivo en el tiempo, la condición de jubilados. El balneario tiene pulso y paisaje de ciudad en su urbanismo, usuarios, ofertas e imagen.

Las aguas, una verdadera mina, un tesoro para la villa, no conocen desperdicio, hasta el punto de que en el paisaje del balneario el agua ni se ve ni se oye. Las aguas, oligometálicas, de mineralización débil, ricas en calcio y bicarbonatos, y de alto valor terapeútico contra la litiasis renal, ya se distribuían envasadas en boticas (1840), dirigiéndose especialmente hacia Valencia y Tortosa, siendo su dimanación segura ante sequías quizá el origen del topónimo. Su valor, trasladado a los negocios, ha ocasionado pleitos entre grandes familias locales (Roig, Vives), foráneas (Gasset, Fenollosa) y el Ayuntamiento que consiguió paulatinamente las autorizaciones de explotación (RO 6-3-1915) y las declaraciones de Utilidad Pública de las aguas (RO 4-7-1928) y de balneario de montaña con médico (RO 20-5-1930). La primera envasadora (1932) de garrafas multiplicó el consumo, como también su embotellamiento (1974, 2003), siendo el Ayuntamiento quien explota, gestiona y comercializa el agua cuya distribución y consumo refleja un mapa muy próximo al del origen de visitantes del balneario. Las aguas han sido reconocidas como una de las tres mejores de España y del mundo según Termalia (2010) -Feria Internacional de Turismo Termal- y el iTQi –Superior Taste Award– respectivamente, estando dentro de las Diamont Award de mayor calidad y sabor. En 2011 se abrió un ansiado y moderno equipamiento balnearístico cuyos clientes de salud, belleza y relax pueden alojarse en las 1600 plazas que tiene la ciudad-balneario, sin duda una de las ofertas turísticas más importantes de la mitad norte valenciana.

El balneario de la Font d’En Segures fue un importante motor de crecimiento e innovación. Creó empleo estacional subalterno para los jornaleros rurales del Maestrat multiplicó las empresas de servicios en la villa convirtiéndola en cabecera comarcal e influyó decisivamente en dos sectores que siguen marcando directamente el paisaje local y puntualmente el regional: el cultivo del avellano y las empresas de transporte en autobús. Fueron los veraneantes de Reus, especialmente el ingeniero Balcells, los que introdujeron (1920) y asentaron (1956) el corylus avellana en Benassal, que sigue siendo hoy el principal municipio del País Valenciano que cultiva avellanas, el 60% de las 1348 ha y 900 Tm que produce el país. Asimismo los flujos de visitantes del balneario propiciaron la creación de la primera (1913) empresa de autobuses de la provincia, la Hispano Fuente En Segures (HIFE). Hoy esta tiene 30 líneas interurbanas en Cataluña, comunica las ciudades de Valencia y Castellón y gestiona líneas en todo el NE español. Su escisión (1962), la Hispano del Cid -HICID- gestiona líneas en el área urbana de la Plana.

Un caso menor de oasis en el Maestrat con resultado paisajístico de balneario es el de l’Avellà. El bastidor es el mismo aunque a otra escala: agua medicinal reputada, lugar pintoresco y tendencia de moda marcada por la burguesía. El intramontano y recóndito valle de la Salvassòria alberga a los pies del tossal de la Nevera i de el Campanaret, el santuario y balneario de la Font de l’Avellà, el otro centro para la toma de las aguas del norte valenciano. A partir de leyendas sobre curaciones milagrosas (1540), algunos estudios médicos lo califican (1682) de “oro potable y maravilloso el de la fuente de la vellá” por lo que en 1734 se termina la actual hospedería-ermita, levantándose el resto de aposentos -fondas, chalets y apartamentos- durante los siglos siguientes y especialmente desde 1944 cuando el diputado F. Olucha, y el Presidente de la Diputación de Castelló, J. Ferrandis, ambos agüistas y veraneantes del lugar, impulsan la construcción ex profeso el túnel (312 m) de acceso al balneario. La mejor accesibilidad aumentó las visitas y quizá motivó un pleito (1957) entre el obispado de Tortosa y el ayuntamiento de Catí que se resolvió con el control de la hospedería por el primero y la titularidad de las aguas a favor del segundo (oligometálicas bicarbonatadas frías; declaradas de Utilidad Pública el 25-IV-1928). El ayuntamiento explota, gestiona y comercializa las aguas, embotellándolas desde 1973. Los baños de Catí (Madoz, 1845) se recomiendan terapéuticamente para afecciones dermatológicas y urológicas, siendo desde sus inicios un balneario sencillo. Con el s. XXI la casa de Banys se ha convertido en un pequeño hotel rural con cierto encanto.

Los oasis del agua medicinal en el Maestrat, domesticados por el hombre, propiciaron la construcción de balnearios que hacían cómodas y gratificantes la toma de aguas, la palanca conformadora del paisaje cultural. Lógicamente si el método de la toma de aguas cambia con los tiempos, el paisaje se vea afectado. Durante muchos años dominó la ingestión oral a pie de fuente en verano y a distancia el resto del año, lo que derivó in situ en un enclave de paisaje urbano -multiplicación de inmuebles turísticos y residenciales, servicios urbanos- y en destino en un “paisaje en la memoria” que se recordaba con el consumo diario del agua mineral embotellada. De este modo, algunos lugares y especialmente Benassal, fueron los primeros núcleos que a través de la crenoterapia, la balneoterapia y los usos termales conocieron el fenómeno contemporáneo del turismo, entendido como ejercicio de descanso, terapia, ocio, diversión y prestigio social, y asentado en el circuito cerrado veraneante/agüista. Sin embargo, los profundos cambios de gustos en las demandas turísticas y el cáncer terminal socioeconómico del medio rural, ha puesto en grave peligro estos espacios, que presentan un foto fija paisajística démodé, con unas estructuras claves que les otorgan carácter y unos valores que deben ser conservados, pero que necesitan cambios con elementos nuevos. Este es el reto: conservar el paisaje del agua y darle contenidos de amplia utilidad productiva.

 

Emilio M. Obiol Menero
Instituto Interuniversitario de Desarrollo Local (IIDL)
Departamento de Geografía
Universitat de València

Compartir:

Fotos

Fuente d’En Segures (foto Adela Talavera).Calle de Benassal (foto Adela Talavera).Benassal, casa señorial del siglo XVIII,1729 (foto Adela Talavera).Carretera de Benassal a la fuente en Segures (foto Adela Talavera).Vegetación en el entorno del Balneario (foto Adela Talavera).Camino de Benassal a la fuente (foto Adela Talavera).Fuente d’En Segures (foto Adela Talavera).

Mapas

Los paisajes del agua en l’Alt Maestrat remiten a lugares esporádicos, recónditos y un tanto míticos. Como la fuente, sierra y balneario d’En Segures, una verdadera Montaña Mágica si hacemos valer el título de la novela de T. Mann ambientada en el balneario Wald de Davos. Los manantiales (Morell, 1992) han sido aprovechados históricamente por […]Los paisajes del agua en l’Alt Maestrat remiten a lugares esporádicos, recónditos y un tanto míticos. Como la fuente, sierra y balneario d’En Segures, una verdadera Montaña Mágica si hacemos valer el título de la novela de T. Mann ambientada en el balneario Wald de Davos. Los manantiales (Morell, 1992) han sido aprovechados históricamente por […]

Citas

Manuel Vicent (2002). "Por el Maestrazgo más bravo".

"Este es el Maestrazgo más hermético; sin duda el más bravo. Pueblos encastillados, con torres de iglesias desmesuradas, abandonadas a la soledad. Plantas silvestres desconocidas, cabras montaraces, tierras de carlistas y curas trabucaires, de cecina de ternera y mantas morellanas, de mulos con tábanos y masías derruidas donde se hicieron fuertes los maquis"

Carles Salvador (1954). “A l’ombra del Penyagolosa”.

"I quantes coses interessants veiem… Tantes són que no podríem sinó enumerar-les, i no totes, de tan nombroses com són. I la Font d’En Segures, de Benassal, i l’ermita al cim del Montcàtil, que fou taller de sastrería carlina quan el general Serrador era virrei del nostre país i el general Cabrera havia fet de Benifassà el que avui diem un camp de concentració."

Joan Garí (2012). "Viatge pel meu país".

“A Benassal arriba Fuster atret «per la fama regional del seu balneari, les aigües del qual són adequadíssimes per als ronyons de les famílies acomodades» on s’hostatgen els visitants que vénen a prendre les aigües de la font És bonic veure les cues davant la Font d’un grapat de creients, hostes anacrònics de la Belle époque Benassal és com un oasi entre les assedegades muntanyes del Maestrat i els Ports…”

Bibliografía

- Nota:

no se relacionen aquí los clásicos (Cavanilles, Viciana, Madoz...), por considerarlos transversales a todos los paisajes.

Grup Recerca Memòria Històrica -GMRC- (2007).

Benassal segle XX. Estudi d’un poble rural realitzat amb fonts orals. 5 tomos.

MORELL EVANGELISTA, I. (1992).

Los manantiales de la provincia de Castellón. Ed. Diputación de Castellón.

OBIOL MENERO, E. (1988).

“Los balnearios de Castelló. El primer turismo conocido en el norte del País Valenciano”. Cuadernos de Geografía, 43. 321-347.

OBIOL MENERO, E. M. (1995).

”Les Moles i els Corredors del Maestrat”. Geografia de les Comarques Valencianes, tomo 2. Ed.DCV. 141-201.

PÉREZ, A., SIMÓN, J. y VIVÓ, M. (1983).

Paisajes Naturales de la región del Maestrazgo-Guadalope. Zaragoza: Mancomunidad Turística del Maestrazgo.

PITARCH GARCIA, R. (2004).

El paisatge a l’interior de Castelló. Vinaròs: Ed. Antinea.