Paisajes de montaña y forestales

El Circo de la Safor

Herradura de crestas altivas

El topónimo arábigo Safor, que significa roca o espacio en forma de anfiteatro rocoso, denomina con precisión este hito paisajístico; por extensión, también da nombre a la comarca donde se localiza esta espectacular herradura rocosa. El circo de la Safor – uno de los parajes sublimes toda la montaña valenciana – constituye una enérgica vertiente de singular morfología, una atalaya sobre la llanura litoral y el río Serpis que la fecunda, una fuente de recursos naturales (agua, pastos, leña, carbones, etc.), una abrupta ladera colonizada y vivida, y la imagen simbólica de un entorno mediterráneo.

El circo se desarrolla en la vertiente norte de la Serra de la Safor (1011 m, a unos 15 Km de la costa), con un desnivel de más de 800 m en forma de anfiteatro circular. La red de barrancos secundarios (Munyós, Canteres, Pous, etc.), que drenan la abrupta herradura, confluye en el Barranc de la Safor que, poco después, se une al Riu Serpis en el estrecho de la Arcada. En el seno del circo hay un gran contraste hídrico, climático, edáfico y botánico que estructura una diversidad de microambientes y nichos ecológicos. En contraposición al circo, pero en la ladera meridional de la misma sierra, se halla el poljé o Pla de la Llacuna, “llamado así por las muchas aguas que allí acuden quando llueve, las que se introducen en las entrañas de la tierra por varios sumideros” (A. J. Cavanilles).

 

Un abrupto anfiteatro

La forma del circo es ovalada, casi semicircular, de 2’5 km de radio mayor y unos 2 km de radio menor. A unos 300 m de la cima hay una ruptura de pendiente, consecuencia de la desigual estructura rocosa. En el interior del circo existe una densa red de drenaje, numerosos canchales de derrubios y depósitos coluviales y aluviales. El borde septentrional del circo se encuentra truncado por el río Serpis, que ha desempeñado un importante papel en la génesis y evolución de la gran herradura rocosa.

El circo se halla en un sector de gran complejidad tectónica y litológica (calizas y dolomías permeables y carstificables separadas entre sí por un conjunto margo-detrítico impermeable y de despegue, muy plástico en condiciones de saturación). La morfología circular del circo se habría producido por la acción combinada de procesos de carstificación y erosión lineal de los roquedos carbonatados sobre un nivel de base de despegue, constituido por margas arenosas. La masa carstificada se deslizó a favor de las margas arenosas; a su vez, el río Serpis removió y evacuó el material deslizado de la ladera. En el circo – ahora una abrupta cuenca torrencial de recepción – hay numerosas surgencias y fuentes, algunas de las cuales se benefician de galerías de captación.

La vegetación termo y mesomediterránea subhúmeda del circo de la Safor, muy castigada por los incendios, se completa con la de microambientes submediterráneos en los cantiles rocosos. El paraje alberga algunos destacados endemismos. Entre otras especies, cabe citar algún tejo, helechos en las partes más húmedas y bosquetes de carrascas y robles marcescentes.

 

La mirada literaria

En la obra del incansable Josep Mascarell (1910-1977), el circo de la Safor es un anfiteatro lleno de vida, motivo de narraciones literarias y de enamorada contemplación, escenario de leyendas y personajes marginales. Cada cantil – o arrimall -, cada surgencia, cada corral o majada, cada casa y cada masa forestal tiene una precisa denominación toponímica en su obra. Ante aquella herradura majestuosa e imponente – ferestega arquitectura colossal – “l’ànima s’aixeca cercant Deu en aquella grandiositat i, arrupits en una de les avançades dels arrimalls, el cor batega en ànsies de poder volar per tota aquesta contrada…” (J. Mascarell, 1977, 164).

Mascarell entiende que el circo es un lugar cargado de memoria. Las mejores tierras del paraje fueron colonizadas y sus abuelos allí cultivaron viña, cerezos, nogales, etc. Luego aquellos abancalamientos fueron abandonados e invadidos por pinos. Otras tierras marginales del circo proveían de leña a una fábrica de papel. Al final de sus días, J. Mascarell aún contempló destruidas muchas señales y herencias de esta secuencia paisajística por un incendio intencionado que arrasó el paraje. A principios de los años setenta del siglo XX, muchos rincones del anfiteatro estaban pelados y, si quedaba algún bosquete, aún eran arrasados ignominiosamente.

 

El símbolo

El circo de la Safor, además de sus valores naturales, educativos, productivos o deportivos, es un paisaje identificado como símbolo destacado de una comarca, y reconocido como patrimonio colectivo. Son poderosas razones para su atenta custodia que preserve la armonía de tan espectacular herradura rocosa y de su valiosa diversidad.

 

Joan F. Mateu
Departament de Geografia
Universitat de València

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Fotos

Cumbres del Circo de la Safor (foto Miquel Francés).El Circo de la Safor (foto Miquel Francés).Río Serpis (foto Miquel Francés).La finestra de la Safor (foto Miquel Francés).Cumbres del Circo de la Safor (foto Miquel Francés).

Mapas

El topónimo arábigo Safor, que significa roca o espacio en forma de anfiteatro rocoso, denomina con precisión este hito paisajístico; por extensión, también da nombre a la comarca donde se localiza esta espectacular herradura rocosa. El circo de la Safor – uno de los parajes sublimes toda la montaña valenciana – constituye una enérgica vertiente […]El topónimo arábigo Safor, que significa roca o espacio en forma de anfiteatro rocoso, denomina con precisión este hito paisajístico; por extensión, también da nombre a la comarca donde se localiza esta espectacular herradura rocosa. El circo de la Safor – uno de los parajes sublimes toda la montaña valenciana – constituye una enérgica vertiente […]

Citas

J. Mascarell i Gosp (1957). De la vall al cim, 79-81.

“Si vols, vine amb mi, sequieta de la Safor amunt. Coneixeràs així la drecera més pintoresca per a pujar a la muntanya. Només guanyar els corrals del Ferrer, ja et podré mostrar tota la silueta del massís de la Safor amb el seu posat de circ majestuós... ¿no guaites, al bell mig de l’arrimall, l’ull blavís de la Finestra? Cada cimal té el seu nom, que si vols després coneixeràs. Aquest es diu de la Mallà Verda...
Mira amb mi quin panorama tan magnífic, tan superb. Com veus, el brollador, mig amagat entre els penyots, tamarits i baladres, et pot semblar no-res voltat d’eixa ferradura de crestes altives i imponents... Després ja et seria més fàcil guanyar la costera i, zigzaguejant, cavallar el cingle del Molló i tota la carena del semicercle saforenc...
Més deixem-ho per a un altre dia. Pujarem allavors cada un i tots els arrimalls que vullgues; i es retratarem, si et plau, davall de la Finestra, com fa la jovenalla valenta i imprudent.
Arribarem encara a la Nevera, i el Molló. D’ací et mostraré tota la Vall de L’Orxa, i les Majones, i el pic llunyà del Benicadell... En la Pedra de l’Heura beurem de la fonteta, arriscant-nos després fins la Pedra Blanca, on, enclavada en el més inaccessible arrimall, està la famosa cova d’en Cendra, en altres dies llar i refugi de l’últim roder de la comarca...”

J. Mascarell (1959). Baladre. Poemes, 105-106.

Mirem a dalt, ja s’albira
la silueta fantasmal
d’eixa serra trencallosa
que ben poquets han pujat
a gaudir de les meravelles
que s’albiren des del cap.

Els pastors de la contrada
conten i no acaben mai
el goig que a la vista porta
sentir-se rei allà dalt
on els núvols fan poètiques
besades d’enamorat
per les galtes i en la testa
de la serra bella i gran.

Apa!, anem, anem a fer-li
també besades d’amant
a la Safor, eixa serra
que només han calcigat
la cabra, el pastor i l’àliga
i els núvols enamorats

J.Pellicer (1995). Meravelles de Diània, 56.

“Ens meravella la Serra de la Safor pel seu perfecte cèrcol d’arrimalls ferestecs i les seues altes i sublims praderies pirenenques...”

J. Mascarell (1961). Amics de muntanya, 128.

“La Safor! Meca de l’excursionisme, amb el seu circ d’arrimalls, trencallosos, abruptes, arriscats...”

J. Mascarell (1977). La Vall de la Safor.

“La visió del Circ o amfiteatre saforenc es, amb els seus trencats i les seues runeres de pendent violenta i abrupta, una panorámica que resta captada dels ulls i, com un encant repecuteix per sempre al cor”.

Bibliografía

DELGADO, R. i SENDRA, F. (2007)

Els barrancs de la Safor. Una mostra de la diversitat de la natura, Gandia, Institut d’Estudis Alfons el Vell, 150 p.

FONTAVELLA, V. (1952)

La Huerta de Gandia, Zaragoza, Instituto Juan Sebastián Elcano, 404 pp.

MASCARELL GOSP, J. (1977)

La vall de la Safor, València, Imp. Fermar, 244 pp.

PULIDO-BOSCH, A. y CASTILLO, E. (1978)

“Sobre la génesis del circo de la Safor, Vilallonga (Valencia)”, Cuadernos de Geografía, 22, 93-98.

SASTRE, J. i MORERA, V. (2004)

Les fonts de la Safor. De les nimfes d’aigua a la sobreexplotació dels aqüífers, Gandia, Institut d’Estudis Alfons el Vell, 189 pp.