Paisajes habitados

Orihuela

La capital meridional del Regne

Orihuela la antigua capital del sur del Reino de Valencia, guarda en su fisonomía la magnificencia de ese pasado, en un presente comprometido con el desarrollo. Un paisaje donde se unen sus edificios monumentales, su río, su palmeral y huerta, con la actividad de los oriolanos/as que han ensamblado un paisaje urbano de los más significativos del territorio valenciano.

 

Capital de la Governació d’Oriola

Efectivamente, Orihuela fue, durante la época foral, la ciudad más importante del sur del territorio, capital de su Gobernación, y segunda ciudad del Reino.

Su entorno constata una amplia historia ya desde la Prehistoria, pasando por iberos y romanos. De especial interés es el episodio del pacto de Teodomiro, Tudmir, quien ante la llegada de los musulmanes a la zona en 713 supo gestionar un tratado que le permitió conservar su señorío, extendido por parte de las actuales provincias de Alicante y Murcia.

Pero como hemos indicado al principio, la ciudad adquiere una gran importancia como capital del límite sur del Reino de Valencia. No sólo alcanza una jerarquía política y administrativa, sino que es al mismo tiempo el centro económico y cultural del mediodía valenciano. De ahí procede en gran parte su rico patrimonio que la dotan de un paisaje urbano de primera magnitud y merecedor, como se ha propuesto, de ser declarado Patrimonio de la Humanidad.

Su paisaje está dominado por el valle del río Segura y la sierra de Orihuela en su zona septentrional, muy erosionada. Entre ésta y la de Callosa se extiende el valle de la rambla de Redován; por el sur las sierras de Escalona y Pujálvarez. Pero el río, el Segura es el principal elemento en la conformación de ese paisaje oriolano, de su riqueza, de sus actividades económicas. El término también tiene varios kilómetros de costa, en su mayoría rocoso, aunque también hay playas de arena y dunas. Su árido clima es de los más extremos del territorio valenciano, lo que conforma en el término una vegetación de espinos y palmito.

Pero esta tierra desértica tiene su sangre que la alimenta, es el río Segura. Sus venas las numerosas acequias que extraen sus aguas y riegan la feraz huerta. Un sistema de riego tan antiguo como el de Valencia. Campiña agrícola magnífica en su paisaje, en su efectividad, en su gestión

“Y las dos de Elche y Origuela, que por regarse (mayormente la espaciosa campaña de Origuela) del rio Sigura, es de las abundantes tierras de toda España” (Gaspar Escolano, Libro Qvarto de la Decada Primera de la Historia de Valencia, capítulo primero)

La producción agrícola en el pasado dio lugar a actividades derivadas de la agricultura, se trabajaba el lino, cáñamo, algodón y seda, habiendo numerosos molinos harineros y almazaras.

En la actualidad la huerta oriolana produce legumbres, pimiento, pimentón (nyora), tomates, melones, alcachofa, berenjenas… también naranjos y palmeras datileras Una cuidada y regada tierra que aparece increíble entre tanta aridez. Y al igual que antaño alrededor de la agricultura se desarrolla una importante actividad industrial.

Y en el centro del paisaje, a los pies de la sierra de su nombre, controlándolo dándole sentido se alza la ciudad. Ciudad que se ha ido conformando desde su núcleo original, la ciudad islámica, la cristiana, la foral, la moderna, la actual. Ciudad palpitante de anchas calles y amplias avenidas, plazas, paseos.

Orihuela conserva mucho de ese pasado esplendoroso, su legado monumental es sin lugar a dudas de los más importantes de las tierras valencianas. Contamos entre ellos la Catedral comenzada en el siglo XIV y que conserva la huella de los tiempos y estilos de que fue dotada a lo largo de numerosas intervenciones. La iglesia de Santiago, la iglesia de las Santas Justa y Rufina, patronas de la ciudad, la de Monserrate también patrona, la de San Gregorio, la de la Merced, la de las Salesas, la de la Trinidad. Fue universidad en los buenos tiempos, y hoy en día también, pues es una de las sedes de la Miguel Hernández. La primitiva universidad se situó en el Colegio de Santo Domingo de traza herreriana. Edificios religiosos con portadas monumentales, claustros, y un rico patrimonio mueble con esculturas, objetos religiosos, retablos, pinturas… La ciudad también nos muestra su suntuosidad en sus casas señoriales: del marqués de Rafal, del duque de Pinohermoso, de los barones de la Linde, del marqués de Almunia. Otros edificios como la Casa de Teodomiro, , la biblioteca, la Casa Consistorial, el palacio Episcopal, el Seminario Conciliar de la Purísima y de San Miguel. Y otros edificios más modernos que dotan a la ciudad de presencia y prestancia.

La ciudad, sus edificios, su paisaje es una constante en la literatura: “La ciudad se volcaba rota, parda, blanca. Porches morenos, azoteas de sol, las enormes tortugas de los tejados, paredones rojizos, rasgaduras de atrios, y plazuelas, jardines señoriales y monásticos. … La torre descabezada de la Catedral, la flecha de Palacio entre coronas de vencejos, la cúpula de aristas cerámicas del Seminario, el piñón nítido de las tres espadañas de Santa Lucía…” (Gabriel Miró, Nuestro padre San Daniel).

Hay una diminuta catedral, una microscópica obispalía vetustos caserones con la portada redonda y zaguanes sombríos, conventos de monjas, conventos de frailes. A la entrada de la ciudad, lindando con la huerta, los jesuitas anidan en un palacio plateresco; arriba en lo alto del monte dominando el poblado, el Seminario muestra su inmensa mole. El río corre rumoroso, de escalón en escalón, entre dos ringlas de viejas casas…” (Azorín, Antonio Azorín, 1903)

Pero no solo la obra constructiva del hombre, también la naturaleza y el cuidado de los oriolanos/as ha posibilitado la pervivencia de una feraz huerta y de uno de los elementos clave en el paisaje de la ciudad. Nos referimos al palmeral, llamado con el nombre de la ciudad y con el de San Antón. Comparable al de Elche, si bien en esta ocasión de menos extensión. Su configuración se articula a los pies de la sierra por el sur, oeste y norte; a los pies la Huerta de Orihuela. Extensa zona de secano y de regadío surcada por el río Segura y alimentada por las numerosas acequias. El palmeral era atravesado por el camino hacia Valencia, el Camí Real, que llegaba hasta la puerta de Olma en la muralla de la ciudad.

En este paisaje de palmeras oriolanas hay diversas variedades, la más frecuente es la Phoenix dactylifera. El palmeral de Orihuela es Lugar de Importancia Comunitaria, bien de Interés Cultural, y uno de los argumentos que apoyan la declaración de Patrimonio de la Humanidad para la ciudad.

La palmera, imagen de reminiscencias africanas, que se alza y explota en sus ramas hacia el cielo azul, presente en la tierra valenciana, como uno de sus hitos paisajísticos, loada y cantada por nuestros poetas:

“Cançó de la palmera
La palmera
té enlairada la crinera
voleiant sota el cel blau.
Sembla un ciri,
la palmera és un deliri
d’ànsies d’àmor i de pau.
Son domatge
verd i airós com el paisatge
és popular i és señor.
En la vida
hi ha qui porta la ferida
d’un ferm llarg desamor.
Sols encerta
qui s’acompanya amb l’alerta
del ver i pur pensament.
La palmera
cap al cel com qui delera
joiós alliberament .
(Enric Soler i Godes, Cançons d’ahir i de demà, València 1964, p. 38; ext. de Beüt i Belenguer, 1966)

 

Orihuela, Gran Ciudad

La actual Orihuela ha sabido proteger y guardar su rico patrimonio, su paisaje, el palmeral, la huerta, el río. No obstante al igual que el resto de nuestros paisajes se ve afectado negativamente por diversos elementos. Un urbanismo no sostenible perjudicará irreversiblemente este paisaje, se necesitan además esfuerzos adicionales para la protección y recuperación del rico patrimonio arquitectónico de la ciudad, especial atención hay que dedicar al tema del agua tan escasa y en ocasiones no de buena calidad…

Porque Orihuela al igual que otras ciudades valencianas es merecedora de la declaración de Gran Ciudad (como últimamente Torrent y Gandia), lo mismo que lo son Elche y Torrevieja, junto a las capitales provinciales.

No sólo por su población actual, sino por su peso en la historia, por su conformación urbanística, por su rico patrimonio, por su paisaje, Orihuela es un elemento patrimonial de primera magnitud, además de ser gran ciudad, lo que le permitirá gestionar su espacio de una forma más efectiva, trabajando por su presente, pero sobre todo por su esperanzador futuro.

 

Josep Montesinos
Departament d’Història de l’Art
Universitat de València

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Fotos

Orihuela nocturna (foto Adela Talavera).Concatedral de Orihuela (foto Adela Talavera).Convento e iglesia del Carmen (foto Adela Talavera).Detalle de Putti barrocos de la concatedral (foto Adela Talavera).Palmeral de Orihuela (foto Adela Talavera).

Mapas

Orihuela la antigua capital del sur del Reino de Valencia, guarda en su fisonomía la magnificencia de ese pasado, en un presente comprometido con el desarrollo. Un paisaje donde se unen sus edificios monumentales, su río, su palmeral y huerta, con la actividad de los oriolanos/as que han ensamblado un paisaje urbano de los más […]Orihuela la antigua capital del sur del Reino de Valencia, guarda en su fisonomía la magnificencia de ese pasado, en un presente comprometido con el desarrollo. Un paisaje donde se unen sus edificios monumentales, su río, su palmeral y huerta, con la actividad de los oriolanos/as que han ensamblado un paisaje urbano de los más […]

Citas

Miguel Hernández. Antología Comentada I, selec., introd, notas Francisco Esteve.

Palmera

Anda, columna; ten un desenlace
de surtidor. Principia por espuela.
Pon a la luna un tirabuzón. Hace
el camello más alto de canela.
Resuelta en claustro, viento esbelto pace,
oasis de beldad a toda vela
con gargantilla de oro en la garganta,
fundada en ti se iza la sierpe y canta

Gaspar Escolano. Libro Qvarto de la Decada Primera de la Historia de Valencia, cap. I.

“Y porque escrivamos algo de nuevo, hay quien dize que el nombre de Orihuela o Oriola (según lo pronunciamos en Valenciano) es lo mesmo aque auri olla, olla de oro; o por lo menos piensan que se deriva del nombre de Ordelis, que es el que tuvo antiguamente como si dixeramos aurum celatum;y en Castellano, oro escondido ”

Emili Beüt Belenguar (1952), p. 52.

“A banda i banda del riu podem contemplar una gran extensió de territori admirablement conreat; les hortalises i els llegums creixen junt als atmelers i altres arbres fruiters, especialmente els tarongers, de fruits sucosos i dolços. També es fa prou de cànem.. i el pimentó, o més ben dit, les nyoretes, de què s’elabora el pebre roig… no manquen tampoc les vinyes… I tota l’abundància de vegetació es deu principalment a aquest riu, al Segura, que amb les seues aigües fertilitza aquestes terres, sense que siga possible oblidar l’intel.ligent llaurador oriolà…”

Bibliografía

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