Paisajes litorales

Gandía, ciudad y puerto

La ciudad Ducal

Gandía, capital de la valenciana comarca de la Safor, conforma un paisaje característico y común a muchas poblaciones valencianas independientemente de su tamaño. Ciudad próxima a la línea de costa, con una zona marítima o Grau en la que se abre su puerto, junto a un río, rodeada de huerta y/o naranjos. Un variado paisaje donde se entremezcla lo urbano, lo rural, lo marítimo, lo fluvial…

 

Un paisaje característico

La línea de costa, baja y arenosa, el puerto, el paseo marítimo, la ciudad, la historia, el ducado, los Borja, la llanura aluvial, el río, la marjal, la huerta, los naranjos, las acequias, el trabajo y su fruto… todo eso, y más, es Gandia. Por el interior el paisaje queda dominado y enmarcado por las cumbres del Montdúber al Oeste y la sierra de Falconera al S.O; valles, barrancos, cuevas, habitados y recorridos por los hombres ya en el Paleolítico. Encontramos en la cueva del Parpalló y sus placas decoradas, una verdadera catedral paleolítica, y los primeros indicios de arte en el territorio valenciano. En el castillo de San Juan, Bairén, existió una población ibérica al menos desde el siglo IV a.C. También se han localizado en el entorno de Gandia restos de época romana. Contexto territorial que también estuvo habitado en época musulmana. Tras la conquista del castillo de Bairén tenemos las primeras noticias escritas de Gandia.

La ciudad pronto se dotará de murallas protectoras, y construirá su paisaje característico de una ciudad cristiana, de forma más o menos cuadrangular, con su iglesia central, colegiata a partir de 1499, en estilo gótico con ampliación en el siglo XVI. Extramuros de este recinto existía un arrabal, o morería, en la actual zona de la parroquia de San José; la otra cultura del momento, los judíos, tenían su barrio en la zona noroeste de la villa intramuros. La ciudad se convierte en señorío, pero no será hasta avanzado el siglo XIV en que Alfons el Vell lo eleva a la categoría de Ducado, comenzando la construcción del palacio que en parte ha llegado hasta nosotros.

Será en 1485 cuando el Ducado pasa a la casa de Borja. En 1494 el segundo duque de Borja establece en la villa una verdadera corte palacial. Y esta parte de su historia, la de la familia Borja, configura uno de los elementos más destacados de la ciudad.

Porque el paisaje gandiense no es sólo un elemento físico, también es un horizonte cultural, tangible y en ocasiones intangible. Y en esa doble visión, la presencia de la familia valenciana de los Borja es una constante. Aquella estirpe valenciana que dio a la historia grandes personajes, papas y santos, muchos de los cuales nacieron, pasaron o vivieron en nuestra ciudad.

Una ciudad que se protegía de amenazas tras sus murallas construidas a partir de la reconquista y ampliadas y reestructuradas en el siglo XVI, por parte de Francisco de Borja. En este momento se crea un nuevo espacio más amplio a las originales murallas medievales incorporando la Vilanova, y dotando a las nuevas de una estructura de acuerdo con la ingeniería militar del momento, baluartes, torres circulares, como la conservada del Pino. Las murallas gandienses perduraron hasta el siglo XIX en que se decide su derribo. Podemos ver una descripción de las mismas en la cita de Pascual Madoz al principio de este artículo.

Gandía conserva algunos elementos de su patrimonio construido como el Palacio Ducal con orígenes en el siglo XIV, fue la residencia de los duques Borja y en el edificio nacieron y vivieron muchos de sus descendientes. Su impresionante patio, sus salones, su historia, lo convirtieron en uno de los palacios nobles más importantes de la Corona de Aragón, y uno de los edificios más significativos de Gandía.

El paisaje religioso de la localidad está dominado por la iglesia de Santa María comenzada a construir desde finales del siglo XIV en estilo gótico, colegiata desde 1499; fue ampliada por María Enríquez, viuda del II duque Juan de Borja. Es el momento de la colocación de las esculturas de Damià Forment en la puerta de los Apóstoles, y la obra de Paolo de San Leocadio pintando el retablo mayor hoy desaparecido.

Otras construcciones notables de la ciudad son el Hospital de Sant Marc, bajo el patronazgo de los duques, edificio en origen gótico que hoy alberga el Museo Arqueológico. El convento de Santa Clara desde donde se fundaron numerosos cenobios en la Península Ibérica. Las numerosas parroquias urbanas. También destacamos la fachada del edificio consistorial, de corte neoclásico.

A destacar las Escuelas Pías, edificio significativo en la historia de la ciudad. Fue la sede de la antigua universidad del duque San Francisco de Borja, IV duque (canonizado en 1671), Frente al edificio se alzan cinco esculturas sobre altos podios de la familia Borja, la obra es de Manuel Boix. Se representan a: los papas Calixto III y Alejandro VI, a César y Lucrecia Borja, y por último a San Francisco de Borja. El Colegio se fundó según bula de 1544. La universidad de categoría Pontificia por bula de 1548, gestionada por la Compañía de Jesús, estuvo activa hasta la supresión de la compañía por Carlos III en 1772. Por sus aulas pasaron algunos de los que serían claros representantes de la intelectualidad de esos tiempos: Baltasar Gracián, Juan Andrés, Antonio José Cavanilles, entre otros. Si bien el edificio ya no tiene función universitaria, actualmente es de los Escolapios desde principios del siglo XIX, la ciudad mantiene una estructura universitaria pues están presentes en ella las dos más importantes universidades del entorno, la Politécnica y la de València Estudi General.

En su dilatada historia, la ciudad pasó por todas las vicisitudes del Reino de Valencia: las Germanias, la expulsión de los moriscos tan desastrosa para la demografía y economía del reino, la Guerra de Sucesión en la que la ciudad optó a favor de Felipe de Anjou… A partir de la segunda mitad del siglo XVIII los duques abandonan la sede ducal en Gandía, para instalarse en Madrid. La seda y la agricultura fueron las grandes actividades de la ciudad en el siglo XVIII y XIX.

Otro de los elementos de paisaje es el río. En Gandía desemboca el río Serpis, corriente que nace a los pies de la Carrasqueta, pasa por Alcoi donde recoge las aguas del Barchell con aguas procedentes de la sierra de Mariola. En la localidad de Beniarrés se detiene su cauce mediante un pantano, más abajo recibe al río Vernissa. Su régimen es el característico de los ríos mediterráneos, con crecidas en otoño y mínimos en agosto. Paralelo al río discurría la vía férrea entre Gandía y Alcoi, para llevar el carbón para la actividad industrial de la ciudad. Hoy en día desaparecido pero reconvertido el espacio en itinerario natural para senderistas, ciclistas, atravesando magníficos paisajes.

Y esta agua hace posible una feraz huerta que rodea la ciudad a modo de cinturón verde. Huerta que destacó entre los siglos XIV al XVI por la caña de azúcar, pero que se dejó de producir en el siglo XVIII; posteriormente se especializó en la morera cultivo relacionado con la producción de la seda y cayendo cuando ésta entró en crisis a mediados del siglo XIX. Posteriormente fueron plantados naranjos a gran escala, lo que ha perdurado y condiciona el paisaje, la actividad económica alrededor de los cítricos e incluso la actividad del mismo puerto; otros cultivos hortícolas también forman parte de ese paisaje: tomates, judías verdes, berenjenas… Un entorno rural de aspecto magnífico, y conservando algunos elementos del pasado como la Alqueria del Duc.

 

Gandía, Gran Ciudad

La actividad económica de Gandia reúne casi todos los sectores de la producción: agricultura, industria, comercio, servicios, turismo… un potente puerto y sus tinglados fruteros de principios del siglo XX, y todo ello entremezclado, mostrado en un paisaje producto de la naturaleza y de la mano del hombre.

El puerto, otro elemento clave en el paisaje. Si bien existía desde época medieval puerto, el actual procede de finales del siglo XIX. Sus orígenes están relacionados con la línea de ferrocarril que ya hemos comentado. Pero el puerto era y es un elemento clave en la exportación de cítricos y hortalizas de la ciudad y comarcas próximas, sin olvidar la salida de otros productos manufacturados hacia el exportación.

El puerto como refugio ante los peligros de la mar, como vemos en los maravillosos versos de Ausiàs March:

Pren.m. enaxí com al patró qu’en platga
té sa gran nau e pens aver castell;
veent lo cel ésser molt clar e bell,
creu fermament d’un àncor, assats haja.
E sent venir soptós un temporal
de tempestad e temps incomportable,
lleva son jui; que si mol tés durable,
cercar los ports més qu.aturar li val.”
(Ausiàs March, Poesies, II, 1-8, vol. II, p.8)

Y junto al puerto se extiende la amplia playa con paseo marítimo, tras el cual se alzan en diversas líneas decenas y decenas de bloques de apartamentos, hoteles, piscinas… Convirtiendo a la capital de la Safor en uno de los puntos más importantes del turismo valenciano, y junto con Benidorm (ver también en este libro como la ciudad alicantina ha generado otro tipo de paisaje relacionado con la actividad turística) uno de los más importantes de España.

Pero es que también sus alrededores conforman paisajes significativos, espacios para admirar, para pasear. Itinerarios, como el de la antigua vía de ferrocarril que unía a Alcoi, la zona de Rugat, las montañas del Mondúver, la Marxuquera, el próximo circo de la Safor…

Gandía es también producto de otros paisajes inmersos en su abanico anual. El paisaje de la fiesta, de la celebración: Fallas, Semana Santa, Fiestas marineras a la Virgen del Carmen, San Juan, la feria y fiesta a San Francisco de Borja. Y de sus personajes como los Borja, Ausiàs March, Joan Martorell, Roig de Corella.

La capital de la comarca de la Safor, con fecha 21 de mayo de 2010, entró en un nuevo status: las Cortes Valencianas aprobaron el reconocimiento de Gran Ciudad a Gandía. Ello supone un régimen de gestión especial, para una ciudad con más de 75.000 habitantes, puesto que su personalidad, circunstancias económicas, históricas, culturales y sociales y actividad así lo requieren. Ello le permitirá unos nuevos esquemas y posibilidades de gestión, el acceso a mayores ayudas, pero al mismo tiempo una mayor responsabilidad sobre sus propias decisiones, sobre el proyecto de presente y de futuro que los/as gandienses y su gobierno municipal quieren para su ciudad. El equilibrio entre la realidad actual, su paisaje, sus perspectivas de crecimiento, en última instancia la generación de acciones locales sostenibles. Porque es cierto que nuestra contemporaneidad aporta numerosos peligros a este paisaje: urbanismo salvaje, desproporción en las construcciones turísticas, abandono y/o destrucción del Patrimonio, desaparición de los espacios hortícolas y por tanto del cinturón verde de la ciudad, especulación…

Gandía es actualmente uno de los centros fundamentales del sistema urbano valenciano, por su potencial económico, por su amplia área de influencia Pero es que Gandía no es solo un paisaje, sino una visión poliédrica de muchas visiones y contrastes presentes en el paisaje valenciano.

 

Josep Montesinos
Departament d’Història de l’Art
Universitat de València

José Vicente Aparicio Vayà
Departamento de Geografía
Universitat de València

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Fotos

Palau Ducal (foto Miquel Francés).Campanario de la Seu. Colegiata de Santa María (foto Miquel Francés).La Seu. Colegiata de Santa María (foto Miquel Francés).
Fuente en el paseo de les Germanies (foto Miquel Francés).Interior de la Seu. Colegiata de Santa María (foto Miquel Francés).Pasarela del Serpis (foto Miquel Francés).Plaza del Ayuntamiento y la Seu (foto Miquel Francés).Paseo de les Germanies (foto Miquel Francés).

Mapas

Gandía, capital de la valenciana comarca de la Safor, conforma un paisaje característico y común a muchas poblaciones valencianas independientemente de su tamaño. Ciudad próxima a la línea de costa, con una zona marítima o Grau en la que se abre su puerto, junto a un río, rodeada de huerta y/o naranjos. Un variado paisaje […]Gandía, capital de la valenciana comarca de la Safor, conforma un paisaje característico y común a muchas poblaciones valencianas independientemente de su tamaño. Ciudad próxima a la línea de costa, con una zona marítima o Grau en la que se abre su puerto, junto a un río, rodeada de huerta y/o naranjos. Un variado paisaje […]

Citas

P. Madoz (1847). Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar tomo VIII, p. 298.

“Sin ser la c. de Gandía inexpugnable con respecto á sus fortificaciones no deja de ofrecer alguna resistencia por las fuertes y sólidas murallas a cal y canto con 9 torreones y fosos que la circunbalan por N., S. y O., sirviendo de fosos por la parte del E. el r. Alcoy. El lienzo de muralla que mira al O. es obra del Sr. Duque San Francisco de Borja que principió en 1543 y concluyó en 1548… las dos calles que por este punto se abrieron para dar mas ensanche á la pobl., conocidas con los nombres de Villa nueva del Trápig y de San Roque. Por la misma época recompuso el referido santo duque los muros viejos… las murallas antes mencionadas dejan solo 5 entradas públicas á la c.: 2 á la parte del N., llamadas puerta de Valencia y de San Luis, si bien la primera por el ángulo que forma la pobl. da frente al E; y 2 al S. denominadas de la Beata, Sto. Domingo, y de Villanueva… ”.

Guillermo Bowles (1775). Introducción a la historia natural y geografía física de España.

“Gandía es la capital del Ducado de su nombre, y tendrá unas mil casas edificadas de la piedra de cal de las colinas vecinas. Desde la torre de la Iglesia conté hasta veinte lugares dentro de la Huerta, que ofrecen la mas agradable y deliciosa prespectiva, entre tanto árbol y verdura. Todos los árboles, cañafístolas y plantas de las Provincias meridionales de España se hallan unidos en este sitio, y la tierra, negra y feraz, produce continuamente porque se cultiva y beneficia con incomparable aplicación. Los habitantes ricos de su trabajo, viven acomodados, y en sus semblantes se ve pintado el contento y la alegría. Cúbrense las cabezas de monteras de terciopelo, y los cuellos de pañuelos de seda; la limpieza y la abundancia reinan dentro de sus casas, y todo anuncia prosperidad”.

Bibliografía

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